Haz tu propia elección. Que tus amigos practiquen tenis o estudien francés, no es motivo suficiente para que te dediques a esas actividades en tu tiempo libre. Piensa en lo que verdaderamente te reconforta y te desconecta de tus preocupaciones cotidianas.Haz una lista con lo que te gustaría hacer, siguiendo un orden de importancia. Luego, medita la forma en que ocupas tu tiempo libre en la actualidad y revisa que cosas no te conforman del todo.En base a esta autoevaluación, pon en marcha una nueva forma de esparcimiento.
No busques la perfección. Si eres de los que dejan de lado ciertas actividades porque piensan que no podrán destacarse en ellas, recuerda que para divertirte, pasarla bien y lograr satisfacción interior, no hace falta ser el mejor.La única consigna que tienes que proponerte es disfrutar y pasar un buen momento.
Selecciona. Es importante que intentes separar el tiempo de descanso y de trabajo. Si trabajas fuera de tu hogar, evita en lo posible tareas pendientes para hacer en el tiempo que deberías dedicar al descanso. Si trabajas en tu casa, ponte horarios y respétalos estrictamente.De otro modo, no te rendirá ni el tiempo dedicado al trabajo ni el de esparcimiento.
Desconéctate. Al volver de tu trabajo o terminar con tus obligaciones domésticas, regálate 10 ó 15 minutos para estar a solas con tus pensamientos.Puedes caminar, leer un libro o sentarte a mirar tus plantas. Este momento de relax te permitirá desconectarte de tus preocupaciones cotidianas y evitarás seguir “procesando” en tu cabeza los problemas mientras duermes o descansas.
Imagina situaciones de calma. Para lograr esto se debe visualizar un paisaje en calma, como un atardecer desde una montaña, una playa paradisíaca o un atardecer visto desde las montañas. Imagínate en ese entorno y trata de visualizar todos los detalles: el olor, los colores, las sensaciones placenteras y armoniosas, etc.
Sé creativa. Si te gusta salir, no te estanques en los programas que haz realizado toda la vida. Para ello, puedes leer guías de paseos y espectáculos que se publican en periódicos o Internet.
Consulta en centros culturales de la zona que habitas, asesórate por actividades recreativas de algún servicio al que estés suscripto (tarjetas de crédito, televisión por cable, pubs). Busca alternativas, y sal de tu casa.
Disfruta del aire libre. Aunque suene a algo estereotipado, la pureza del aire libre ayuda a respirar más profundamente, por lo que un paseo ligero contribuye a mejorar la circulación y la forma física. Así mismo, la luz del sol y los paisajes naturales previenen la depresión.
Escucha música. Numerosos estudios han comprobado que una música que despierte emociones positivas y agradables puede reducir la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, y aumentar los niveles de endorfinas. Una vez más, disfruta de tu música favorita y verás como la felicidad acude por sí misma.
Practica el auto masaje. Para calmar el estrés, los expertos recomiendan masajearse la palma de una mano con el pulgar de la otra, con suaves movimientos circulares. Si tienes la posibilidad de ponerte en manos de expertos, el resultado será mucho mejor.
Aprende a respirar. Como relajarte es el fin último, debemos lograr una correcta respiración, para ello, debes inspirar profundamente por la nariz, sintiendo como se hincha el vientre al hacerlo. Para completar el proceso, se debe mantener el aire por unos segundos y expulsarlo lentamente. Repitiéndolo habitualmente, en especial cuando vayas a dormir, mejoraras tu capacidad pulmonar y disfrutaras de reponedor reposo para abrazar con mucha energía una nueva semana laboral.
El descanso no es un lujo, sino una necesidad para sentirte joven, vital y lleno de energía. No importa la manera que elijas para desconectarte, pero házte un tiempo para el esparcimiento sin sentirte culpable por si “algo más importante” queda pendiente.
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