Algunas personas se enamoran siempre de quienes necesitan ayuda, con el único fin de sentirse útiles y queridas. En estos casos se produce un problema en que la pareja no importa, pues no se trata de una relación armónica y madura, que es el ideal que la mayoría busca.
Se trata de una coodependencia en la que uno de sus miembros sufre una enfermedad, necesidad o adicción; por lo que el otro dedica su vida a cuidarlo y ayudarlo, pero sin dejar que se cure completamente, pues lo que le da sentido a su vida es sentirse útil y necesitado.
En estas relaciones se produce una lucha en que cada uno ejerce su poder de control sobre el otro ejerciendo papeles de salvador o víctima. Ninguno se da cuenta de lo que ocurre, correspondiendo a un tercero la responsabilidad de hacerlo evidente.
Esta coodependencia también puede provocar una serie de síntomas psicosomáticos inespecíficos, dolores de cabeza, desarreglos digestivos menstruales, insomnio o trastornos psicológicos o enfermedades como la depresión, la obesidad, la bulimia.
Los primeros síntomas serían no estar a gusto, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, no sentir deseo. Ante esto siempre cabe preguntarse a uno mismo si está conforme con la relación y que se espera para el futuro.
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