Investigadores de la Academia Sahlgrenska en Suecia han demostrado que, además de producir una sensación agradable, el acto de acariciar la piel puede ayudar a aliviar el dolor. Los investigadores llevaron a cabo una serie de pruebas en un grupo de personas sanas, empleando una técnica llamada microneurografía.
Con ella, determinaron que las señales que se producen al acariciar la piel, llegan directamente al cerebro y por esta razón, ayudan a calmar el dolor. Los resultados de este estudio se publicaron recientemente en la revista Nature Neuroscience.
Las fibras nerviosas especializadas de la piel se denominan CT. Estas llegan directamente hasta las áreas del cerebro responsables de los sentimientos y las sensaciones. “Al aumentarse la frecuencia de las señales enviadas a los nervios CT, los sujetos que se sometieron a las pruebas, informaron que la experiencia era cada vez más gratificante” explicó Johan Wesseberg, miembro del equipo que realizó el descubrimiento.
Los resultados del estudio son la primera prueba de que existe una relación entre las sensaciones del tacto agradable y la codificación relativa al nervio aferente periférico.
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