Cuando te cambias de casa es necesario organizarla y decorarla bien. Generalmente, lo primero que compras son los muebles; entre los más importantes están los sillones, que son una pieza fundamental para tu hogar.
De distintos colores y tamaños, lo normal es que el armazón sea de madera, fibras naturales o metal. Los almohadones, encargados de entregar comodidad, suelen estar rellenos de esponja. Otros tienen plumas en su interior; lo que no es recomendable para sofás debido a la poca firmeza y rigidez que proporcionan.
Tienes mucho donde elegir
Existe una gran diversidad de sillones y sofás, pero no te guíes sólo por su linda apariencia; también es importante que consideres su función. Te presentamos, a continuación, una lista que te será de gran ayuda a la hora de escoger un asiento especial:
Una plaza: Más conocido como sillón: Es ideal para que lo sitúes en tu escritorio o en la sala de estar.

Dos plazas: Se le denomina, también, “love seat". Mide entre 1,65 a 1,80 metros de largo. Son geniales para un cuarto pequeño.

Tres plazas: Son apropiados para una sala con mucho espacio. Un sofá de esta categoría mide entre 2 a 2,20 metros.

Extensible: Otorgan bastante comodidad, ya que el asiento es reclinable y puedes jalarlo hacia adelante para que estires tus piernas. Cabe en espacios limitados.

Sofá cama: Es excelente cuando el espacio es reducido. Incluso, funciona como cama cuando lo extiendes. Es perfecto cuando recibes visitas y no tienes pieza de alojados.

Chaise longue: Más conocido como diván. Es una butaca que permite que puedas sentarte o acostarte.

Puffs: Generalmente tiene forma de pera. No posee patas y está repleto de bolitas de poliestireno. Lo puedes colocar en cualquier lugar de la casa.

Taburete: Es un pequeño asiento que no tiene brazos ni respaldo, y patas están escondidas o visibles. Luce muy bien en el estudio, en la habitación matrimonial o en el baño.

Ahora que ya sabes qué tipo de sillones existen, escoge el ideal para ese cuarto de la casa que quieras decorar.
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